/* */

El Santuario de la Virgen de Rocaprevera está situado en la calle de Rocaprevera, dentro del casco urbano de Torelló.

Originalmente, la ermita de Santa María de Rocaprevera fue construida en 1284. Esta ermita fue reconstruida en 1429 y el 1781. Sin embargo, el edificio actual fue construido entre 1923 y 1924 por el arquitecto Josep Maria Pericas, y tiene un estilo entre el Novecentismo y el Modernismo que intenta imitar la estética clásica y románica.

El edificio actual tiene una planta de cruz con una cabecera semicircular y un campanario adosado. El Santuario está formado por dos edificios, la iglesia y la vivienda del ermitaño.

La fachada principal de la iglesia cuenta con una puerta de acceso con una arcada que queda protegida por un pórtico sostenido por columnas dóricas. Encima del porche hay una hornacina que resguarda la la escultura de la Virgen de Rocaprevera.

En el interior de la iglesia destaca el corazón, con un revestido de azulejos de cerámica verde vidriada entre los baldosas y vigas de madera. En la base del ábside hay un recubrimiento de sillares de piedra bien cortados y pulidos, y está coronado por unas hiladas de arcadas con vitrales y una cenefa imitando los dientes de sierra.

En este Santuario se ha conservado una leyenda sobre las reliquias de San Fortià. Según la leyenda, cuando las reliquias de San Fortià eran llevadas al Santuario de Rocaprevera, estas había que estar durante nueve días.

En una ocasión, mientras las reliquias estaban en el Santuario de Rocaprevera, unos jóvenes de Voltregà las intentaron robar. Estos jóvenes tomaron la urna de las reliquias y huyeron a campo traviesa. Cuando intentaron cruzar el río Ter, resulta que la urna empezó a pesar mucho. Los jóvenes, asustados, dejaron la urna junto al río, y quisieron huir cruzando el río Ter. Cuando los jóvenes pusieron los pies en el río, éste comenzó a crecer rápidamente, y se formó una muralla de agua alrededor de los jóvenes. En ese momento, las campanas del Santuario de Rocaprevera comenzaron a sonar para avisar, a la gente de Torelló, del robo.

Según se dice, durante épocas de sequía, se llevaba la urna de las reliquias de San Fortià al Santuario de Rocaprevera, y se sumergía la urna en el agua del río Ter. Si la arqueta empezaba a pesar cada vez más, era señal de que la lluvia llegaría pronto.