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A lo largo de la historia, Ripoll llegó a ser uno de los centros metalúrgicos mayores de Cataluña. Sus grandes productos fueron los clavos y las armas de fuego portátiles.

Una de las fraguas más emblemáticas de Ripoll es la Fragua Palau, que está situada junto a la orilla del río Freser. La primera noticia que tenemos, de esta fragua, es de 1626, y estuvo en funcionamiento hasta 1977.

Originalmente, esta fragua estaba destinada al trabajo del hierro, pero a mediados del siglo XIX, cambió el hierro para el cobre. Este cambio fue un recurso de subsistencia, ya que debido a la evolución de un nuevo sistema siderúrgico, esta ya no era rentable.

Durante la Guerra Civil, esta fragua fue requisada por la Generalitat de Cataluña para ubicar una industria de Guerra. Como industria de Guerra, se fabricaron corros de forzamiento para proyectiles balísticos.

Actualmente, esta fragua está musealizada, y se conserva bastante íntegra. Aun podemos observar un horno de ladrillo, con su caja de vientos. También hay una rueda hidráulica que la conecta con el árbol de levas que hace mover dos martinetes. Además, también hay muchos otros elementos conservados in situ.