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Junto a la iglesia parroquial de Sant Feliu Sasserra, podemos observar el antiguo conjuratorio de Sant Feliu. El conjuratorio de Sant Feliu, consiste en un balcón cubierto, que en un inicio estaba abierto a los cuatro vientos. El tejado de esta azotea, está sostenido por columnas de piedra. En este punto, es donde el cura de Sant Feliu guarecía por comunes las tormentas y las granizadas.

La creencia de la existencia de la brujería, hizo que la población tuviera miedo a las consecuencias de sus actos. Una de estos miedos, era la devastación de las tormentas que la brujería provocaba. Dentro de la creencia popular, una de las formas para combatir estas tormentas, era la religión católica.

Para intentar detener las nubes de tormenta, se usaron diferentes métodos. Uno de estos métodos, era el toque de las campanas de la iglesia. En este caso, las ondas sonoras de las campanas impedían que las nubes de tormenta pudieran avanzar.

Otro método, era los rituales religiosos que el cura realizaba al conjuratorio. En este punto, el cura podía conjurar diferentes oraciones para detener las nubes de tormenta. También se solían quemar ramas de olivo o de laurel bendito, ya que su humo blanco detenía las nubes de tormenta. En alguna leyenda conservada, se dice que el cura, al ver las brujas encima de la nube, los echó zapato. Con este ataque, el cura logró hacer caer a las brujas, aunque el zapato la encontró a unos kilómetros del conjuratorio.