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El castillo de Lluçà se encuentra en el término municipal de Lluçà, y corona una colina que lleva su nombre. Actualmente, sólo se conservan algunos restos del antiguo castillo. Desde este punto, se tienen unas grandes vistas tanto del Pirineo, como de la Meseta del Lluçanès.

Las primeras noticias documentales que tenemos de este castillo son del siglo X, aunque suponemos que anteriormente ya había alguna construcción defensiva. Los restos visibles del castillo de Lluçà son de los siglos XIII-XIV. Estos restos están formadas por un muro, así como los restos de dos caballerías. Junto a los restos del Castillo de Lluçà, también podemos observar la capilla circular de Sant Vicenç de Lluçà.

En este castillo se ha conservado una leyenda. Según la leyenda, en la creación de Al-andalus, los árabes habían conquistado el castillo de Lluçà. El señor del castillo, ansioso de poder recuperar su castillo, dijo que daría todas sus posesiones a quien fuera capaz de echar a los árabes del castillo. La noticia corrió como la pólvora, y muchos de los vecinos intentaron recuperar el castillo, pero todos fracasaron.

La promesa del señor de Lluçà llegó a oídos de en Miralles, un joven pastor de la casa de Miralles. Este joven tuvo la idea de poner cencerros, borrombes y cascabeles a sus ovejas, así como colocar antorchas encendidas en los cuernos de sus cabras. Una vez lo tuvo todo hecho, hizo subir su rebaño, en el castillo, en plena noche. Los árabes, al ver las antorchas encendidas y al oír el ruido de los cencerros, asustados, abandonaron el castillo, ya que pensaban que un gran ejército se dirigía hacia allí.

El señor de Lluçà recuperó el castillo, y todos los habitantes de Lluçà se reunieron en el castillo para ver como el señor del castillo cumplía su promesa. El señor del castillo hizo subir a Miralles en el punto más alto del castillo y le dijo “Miralles, todo lo que veas tienes”. Acto seguido, el señor de Lluçà sacó un cuchillo de su cinturón y arrancó los ojos al pobre Miralles. Desde entonces, todos los vecinos cuando se cruzaban con Miralles le decían “Miralles, todo lo que veas tienes”.