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Galileo before the Holy Office Joseph Nicolas Robert Fleury XIX

Historia del Tribunal de la Santa Inquisición

¡A continuación podréis descubrir la historia de los inicios del Tribunal de la Santa Inquisición, así como la relación que tuvo este tribunal con la persecución de la brujería!

De forma general, siempre que hablamos de la persecución de la Brujería, indirectamente pensamos con el tribunal de la Santa Inquisición. Y es cierto que en muchos de los procesos de brujería, efectuados en toda Europa, actuó el tribunal de la Santa Inquisición, pero estas actuaciones no fueron iguales en todo el territorio Europeo.

¿Cuando se creó el tribunal de la Santa Inquisición?

El tribunal de la Santa Inquisición nació en 1163 bajo el Papado de Alejandro III. El nacimiento de este tribunal se produjo tras la celebración del Concilio de Tours, un concilio que acordó la persecución y el castigo de todas aquellas actitudes que fueran consideradas herejías en la iglesia católica. Es decir, este tribunal se creó para la persecución de aquellas líneas de pensamiento que atentaban contra el pensamiento oficial de la iglesia católica. Las primeras herejías que se persiguieron fueron el Catarismo y el Valdeismo.

El Catarismo, por ejemplo, fue una herejía localizada en las tierras occitanas, situadas en el sur de Francia. Para la persecución de esta herejía, el tribunal de la Santa Inquisición, en 1178, se estableció en Tolosa de Lenguadoc, actualmente conocida como Toulouse.

Pedro Berruguete Saint Dominic Presiding over an Auto da fe 1495

Saint Dominic Presiding over an Auto-da-fe. Pedro Barruguete (1493-99)

Muerte en la hoguera

Como ya hemos dicho, el tribunal de la Santa Inquisición tenía como misión perseguir las herejías que atentaban contra la doctrina oficial de la iglesia católica. En esta persecución, cuando se encontraba personas acusadas de herejía se les hacía un juicio y, en caso de ser encontrados culpables, se les acusaba a muerte.

Uno de los rasgos más característicos, del tribunal de la Santa Inquisición, era la pena de muerte que aplicaba. Desde el año 1172, la pena de muerte que aplicaba era la muerte en la hoguera. Todas las personas acusadas de herejía eran ejecutadas a morir en la hoguera.

En el caso de la corona de Aragón cuando, en 1198, el rey Pedro I el Católico conoció este tipo de ejecución ordenó que todas aquellas personas herejes, consideradas enemigas de Cristo y, en consecuencia, enemigas del rey, fueran quemados en la hoguera. Este decreto fue adoptado también por el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Federico II, en 1224.

¿Quiénes eran los encargados del tribunal de la Santa Inquisición?

En un primer momento, el tribunal de la Santa Inquisición estaba formado por diferentes personas de la iglesia católica. Sin embargo, en 1231, con la bula Papal Excomunicamos, creada por el Papa Gregorio IX, el tribunal de la Santa Inquisición pasó a ser controlado por los dominicos y los franciscanos, dos órdenes de la iglesia católica.

La orden de los dominicos fue creada por Domingo de Guzmán a principios del siglo XIII, mientras que la orden de los franciscanos fue fundada, por Francisco de Asís, en 1208.

El Tribunal de la Santa Inquisición y la persecución de la brujería

Hasta el siglo XIII, la iglesia católica creía en la existencia del demonio, pero creía que el demonio no tenía poder suficiente para poder interactuar con el medio o las personas. Es decir, la iglesia creía que todo lo que pasaba en la tierra era decisión de Dios. En caso de que diferentes tormentas destrozaran las cosechas, o que diferentes pestes afectaran tanto a humanos como animales, la iglesia interpretaba que era un castigo Divino por las conductas de pecado de las personas.

Esta visión, por ello, fue cambiando poco a poco. Diferentes sectores de la iglesia católica comenzaron a poner en duda que todo lo que afectaba a la población fuera, únicamente, designio divino. Uno de los defensores de esta nueva corriente era Tomás de Aquino.

En este caso, esta corriente defendía, ya en el siglo XIII, que el demonio tenía más poder de lo que se había pensado hasta el momento. Así pues, esta nueva corriente creía que el demonio podía actuar en la tierra, y también podía tener relaciones carnales con el ser humano. Además, también defendían que algunas de las cosas que afectaban a la población, como tormentas o pestes, no eran castigo divino, sino que eran obras del mismo demonio.

Esta nueva corriente de pensamiento se fue extendiendo dentro de la iglesia católica, y ya en 1258 diferentes inquisidores solicitaron poder perseguir casos de brujería, pero el Papa Alejandro IV se negó.

No es hasta el año 1326 cuando el Papa Juan XXII, a través de la bula Super illius specula, permite al tribunal de la Santa Inquisición poder perseguir, condenar y castigar los delitos de magia, hechicería y brujería como una herejía. Así pues, hasta el siglo XIV el tribunal de la Santa Inquisición no empezó a perseguir los delitos de brujería. En este caso, se creía que la brujería era una herejía, presidida por el mismo demonio, que atentaba contra la unidad cristiana.

¡Aquí podréis encontrar más información sobre la persecución del delito de brujería!

Condenados por la Inquisicion Eugenio Lucas Velazquez 1833 1866

Condenados por la Inquisición. Eugenio Lucas Velázquez (1833-66)

Las bases jurídicas, del tribunal de la Santa Inquisición, para la persecución del delito de brujería

A lo largo de la historia del tribunal de la Santa Inquisición han ido apareciendo diferentes escritos que conformaban la forma de actuación de este tribunal. Por ejemplo, en 1324 se publicó Practia Inquisitionis heretice pravitatis, de Berntat Gui, o en 1376 se publicó Directorium inquisitorum, de Nicolau Eimeric, en los que se establecía el método de funcionamiento del tribunal de la Santa Inquisición. Además, estos dos manuales también establecían la posibilidad de que los seres humanos y el diablo pudieran tener relaciones carnales.

Ya en 1484, bajo el Papado de Inocencio VII, se publicó la bula Sumi Desiderantes Affectibus, una bula en la que establecía que la brujería existía realmente. Además, este Papa autorizó, a los dominicos alemanes Heinrich Krämer y Jakob Sprenger, la redacción de la obra Malleus Maleficarum, que se publicó el 1486. ​​Esta última obra, que aún se puede encontrar hoy en día, es un manual que dotó, a los inquisidores, de apoyo teológico y asesoramiento legal para poder instruir los juicios de brujería. Además, este manual también establecía que toda aquella persona que negara la existencia de la brujería eran herejes de la iglesia.

El Malleus Maleficarum, pues, dotó de autoridad y credibilidad todos los juicios que el tribunal de la Santa Inquisición hizo en contra de la brujería.

El tribunal de la Inquisición y el fin de la persecución de los delitos de brujería

A pesar de que desde el siglo XIV la persecución del delito de brujería era un hecho, podemos afirmar que en el seno de las esferas europeas, tanto intelectuales como eclesiásticas, no había un consenso real sobre la existencia del delito de brujería.

Por ejemplo, en 1489 Ulrich Müller, conocido también como Ulrich Molitor, publicó el tratado Tractatus de pythonico mulieribus. En este tratado, Müller exponía que los poderes que se atribuía a las personas acusadas de brujería no eran reales. Además, defendía que las personas acusadas de brujería eran víctimas de la desesperación, la miseria y los odios de los campesinos.

Müller no fue el único en criticar las causas de brujería. Otras personalidades, como el magistrado Andrea Alciati Gianfrancesco, los filósofos Cornelio Agripa y Girolano Cardano, médicos como Antonio Ferrari y franciscanos como Samuel de Cassini, defendían que el poder que se atribuía a las brujas eran fruto de la ilusión e imaginación populares.

A pesar de esta falta de consenso, los juicios contra el delito de brujería no se paralizaron.

Tribunal de la Inquisicion Goya 1812 1819

Tribunal de la Inquisición. Francisco de Goya (1812-19)

El caso de la Península Ibérica

Durante el siglo XVII, concretamente en 1610, en la Península Ibérica se llevó a cabo uno de los juicios más famosos en contra de la brujería, el proceso de Zugarramurdi.

Este proceso, contra diferentes vecinos del pueblo navarro de Zugarramurdi, y del valle de Baztan, fue hecho por el tribunal de la Santa Inquisición de Logroño. En este proceso, seis de las personas acusadas fueron condenadas a morir en la hoguera.

Podemos afirmar, por ello, que el proceso de Zugarramurdi sentó las bases para la finalización de la persecución del delito de brujería en la Península Ibérica.

Como consecuencia de este proceso, el inquisidor Alonso de Salazar Frías, uno de los miembros del tribunal que juzgó los hechos de Zugarramurdi, se mostró contrario a la sentencia. Esta contrariedad hizo que el inquisidor general, Bernardo de Sandoval Rojas, encargara una investigación sobre los procesos de Zugarramurdi. Esta investigación concluyó que ninguno de los actos juzgados se podía relacionar con la brujería y, por este motivo, se liberó a las personas que aún estaban encarceladas. Además, esta investigación estableció las bases para que, en 1614, la Santa Inquisición Española se posicionara en contra de la apertura de nuevos casos judiciales contra la brujería, lo que creó muchas reacciones airadas de muchos municipios.

A pesar de que la Inquisición Española se posicionó en contra de la apertura de nuevos casos de brujería, en la Península Ibérica, estos procesos no se detuvieron, sino que se continuó juzgando el delito de brujería a través de tribunales civiles.

A nivel europeo, los procesos de caza de brujas no se paralizó, y en muchos casos, fueron tribunales de la Santa Inquisición los encargados de juzgar estos delitos.

¡Aquí podéis encontrar más información, del final de la persecución del delito de brujería, aquí!

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